| El origen de la advocación procede de la aparición
de la Virgen, en la noche del 5 de Agosto, a los esposos de Roma a los que
manifestó su voluntad de que se le levantase un templo en su honor en el
monte Esquilino, en un lugar completamente nevado y que, a pesar del calor
no se derretiría - Santa Maria de las Nieves.
Será Lorenzo Morillas Calatrava el que en 1953 publique un librito dentro de la
colección "Pueblos y tierras de España" relatando la conquista de
Pegalajar, como se expresa en el programa de fiestas de 1983:
"... la guarnición cristiana de Baeza acordó atacar la fortaleza de Pegalajar envian do un pequeño ejercito a las ordenes del
capitán Alonso de Vilches el día 20 de Diciembre de 1243. Antes de amanecer,
comenzó el ataque. Cien hombres de caballería al mando de los capitanes Hernan de Siles y Sancho de castillejo, se
colocaron al lado del barranco que existe al Sur de la fortaleza y frente al Arco de la
Encarnación. Otros cien hombres de caballería se alinearon frente a las murallas de
Pocasangre, Alcazaba y Campos del Trascastillo, al mando de los capitanes Rodrigo
de Cabanillas y Hernando de Sandoval; y los resultantes doscientos hombres de
infantería, vestidos con ropas blancas, se ocultaron confundiéndose con la nieve al
pie de la muralla del Norte de la fortaleza. Iniciado el ataque, las fuerzas de
infantería, mandadas por los capitanes Ruy Gómez de Quesada y Pedro de Cabanillas, escalaron las murallas y sorprendieron a la guardia. La pronta muerte en
la refriega del alcalde Aben-Jussuf y su hijo Mohamed hizo que la desmoralización
cundiera y acabara con la resistencia..."
Pudo ser esta nevada la motivación de que apareciera en el pueblo la idea del culto a la
Virgen de las Nieves. También, según otro criterio, puede proceder de la
época de la repoblación tras la reconquista con gentes procedentes de León, que ya la veneraban como
patrona.
No será hasta 1668 cuando parezca la mención escrita de la existencia de la
cofradía de la Virgen de las Nieves, haciéndose constar que es la patrona de la villa y que en su ermita la
antigua Santa Maria. A mediados del siglo XVIII se trace referencia a algunas de sus
propiedades y la celebración de fiestas patronales en su honor. Fiestas que
han venido celebrándose, sin interrupción, hasta nuestros días.
"...Y el gentío le grita al pasar:
VIVA LA PATRONA DE PEGALAJAR!".
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